Diferentes maneras de vivir el fin de año

Diferentes maneras de vivir el fin de año

Nos acercamos irremediablemente a fin de año y los planes empiezan a surgir como si fueran copos de nieve en pleno invierno. Cada uno tiene sus manías y sus costumbres, esos momentos que se repiten año tras año sin que lleguen a aburrir en ningún momento: quedar en casa de los familiares o los amigos, comer las 12 uvas, salir de fiesta hasta altas horas de la noche…

Fin de año

Pese a ello, la antelación con la que solemos poner en marcha nuestros planes pueden hacer que nuestra Nochevieja deseada no llegue a producirse como tal: ¿dónde quedaron esos planes en una casa rural o esa escapada para pasar el fin de año en el extranjero? La mala planificación o la falta de nuevas ideas puede jugarnos una mala pasada. Porque, a veces, nos apetece innovar y hacer cosas que nunca antes habíamos hecho; para otros, desde luego, el fin de año es un mantra casi inamovible.

Sea como fuera, existen miles de maneras de disfrutar del fin de año, sea en casa, en las calles o en algún local de tu población. Los planes, normalmente, siguen unas pautas realmente marcadas, independientemente de quien los realice. Quedar con los seres queridos, las campanadas y algo de fiesta, que nunca viene mal. ¿Pero que hay del resto de personas en el mundo? ¿Siguen nuestros mismos patrones? Quizás algunas ideas pueden venirnos bien para salir de nuestras rutinas de fin de año…

Nuestra tradición

En la gran mayoría de culturas del mundo, el fin de año supone la oportunidad perfecta para alejar los males y asegurar un buen inicio y transcurso de año nuevo. Las tradiciones establecidas desde hace años marcan las actitudes y costumbres de cada uno de los habitantes de cada país, personas que siguen esas pautas marcadas para el transcurso de un inmejorable año nuevo.

En España tenemos más que interiorizada la tradición de las doce uvas: una por campanada y suerte asegurada para el resto del año. Pese a que son muchos y muchas los que han cambiado el alimento para que la costumbre sea algo más fácil de digerir, las uvas siguen siendo el plato estrella en ese momento en que los cuartos empiezan a caer y nos preparamos para lo que está por venir.

Sin embargo, hay países que tienen tradiciones totalmente distintas y que viven esa noche de una forma muy diferente a la que nosotros estamos acostumbrados. Las uvas se convierten en vajillas y la fiesta en un ritual de limpieza. Pasemos a verlo.

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El fin de año en el resto del mundo

Y es que no somos los únicos en el mundo que celebramos el fin de año; por supuesto, nuestra manera de celebrarlo no podía ser la única. En Italia, por ejemplo, celebran el 31 de diciembre comiendo lentejas, símbolo de riqueza y prosperidad. En Inglaterra, por su parte, prefieren mantener una tradición estrechamente relacionada con su sempiterna puntualidad: llegar los primeros a las casas de los allegados para brindarles un regalo y buena suerte para el resto del año.

Otros países prefieren costumbres algo más alocados, como en Dinamarca, donde la tradición marca que se tienen que romper las antiguas vajillas para simbolizar el nacimiento del nuevo año. En Hungría, por su parte, queman figuras para desvanecer la mala suerte y asegurar la prosperidad en el año que recientemente empieza. En Austria son algo más comedidos, puesto que solamente queman incienso.

Si nos movemos hasta oriente, vemos como las tradiciones cambian y la manera de ser de esas personas dictamina los procedimientos de cara al fin de año. En Japón, por ejemplo, se tocan hasta un total de 108 campanadas, que simbolizan los 108 pecados que un ser humano tiene en su mente a lo largo del año. En la China, las familias se dedican a limpiar sus casas para recibir el nuevo año en las mejores condiciones posibles, mientras que en las Filipinas se visten de lunares para dar cierre al año.

En América, es imprescindible tener en cuenta la famosa congregación en Times Square, en Nueva York. Su tradición, besarse tras la doceava campanada. Si nos vamos a Sudamérica, vemos como la mayoría de habitantes celebran la entrada del nuevo año en la playa, con petardos y mucho fuego, una manera de cerrar el año de una forma totalmente distinta a la que concebimos en Europa.

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Una noche mágica

El fin de año, al final, es una tradición que se extiende alrededor del globo. Se celebre el 31 de diciembre o no, significa el final de una etapa y el inicio de otra. Con algunas ideas nuevas, podemos hacer que nuestras experiencias tomen un giro de ciento ochenta grados y se transformen en algo totalmente nuevo que nunca antes habíamos vivido.

De todos modos, es evidente que la tradición está arraigada a nuestras carnes y será muy difícil convencer a algunos para que cambien sus costumbres más antiguas. Sentarse en el salón con los conocidos y celebrar el fin de año, sin duda alguna, es algo que esperamos con ansias cada vez que entramos en el mes de diciembre.

Es por ello que no nos queda otra que desearos un feliz fin de año y un prospero año nuevo, sea cual sea la manera como lo celebréis y sean cuales sean vuestras costumbres. El objetivo, en definitiva, es encarar el nuevo año de la mejor forma posible. ¡Feliz 2019!

El equilibrio entre trabajo y vida personal

El equilibrio entre trabajo y vida personal

Conseguir manejar el tiempo de tu vida hasta el punto de tener margen para dedicar espacio al trabajo, la familia o la vida social puede ser altamente complicado si no seguimos un seguido de consejos lo suficientemente eficientes.

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Las obligaciones y responsabilidades juegan un papel fundamental en nuestra vida, una fuente de ingresos, o satisfacción personal, de la que, sin lugar a dudas, no podemos prescindir. Pese a ello, debemos tener en cuenta que hay muchas otras cosas en la vida y que debemos disfrutar de todas y cada una de ellas.

Y es que la sociedad en la que vivimos nos exige una cantidad de tiempo muy grande para desarrollar nuestras labores básicas, pero la familia o nuestras relaciones sociales también requieren de cierto tiempo para ser conservadas y cuidadas al mismo o más nivel que la vida laboral.

Primero de todo, tenemos que tener presentes cuales son nuestras obligaciones y cuales son nuestros tipos de ocio y hasta qué punto podemos o queremos renunciar a ellos. Para lograr ese auto conocimiento, deberemos observar o analizar todo aquello que realizamos y clasificar nuestras actividades según sus características.

Entiende tus horarios

Igual que tenemos cuidado a la hora de elaborar el horario de nuestro trabajo o nuestro centro educativo, seria verdaderamente efectivo poder realizar el mismo trabajo con las actividades sociales o extra laborales que realizamos en nuestro día a día.

Si tenemos un plan concreto para un día de la semana, ¿por qué no apuntarlo en nuestra agenda? Con un acto de este tipo ya seremos un poco más conscientes de algunas de las labores que tenemos agendadas a lo largo de la semana, de esas responsabilidades que, pese a encuadrarse en ámbitos extra laborales, necesitan de un tiempo importante de nuestra vida.

Al igual que en esos aspectos, podemos intentar realizar cuadrículas horarias donde situar nuestros planes del día a día o de la semana, esas horas donde queremos visitar algún familiar, quedar con la pareja o los amigos… todo aquello que quite tiempo, en el buen sentido de la palabra, obviamente.

Si tenemos muy claras cuales son nuestras obligaciones, podremos comprobar con mucha más efectividad hasta qué punto tenemos un sitio temporal real para todo aquello que queramos realizar durante el día o la noche.

Cuando entendamos todo aquello que realizamos y tengamos claro los huecos reales que existen para nuestras actividades extra laborales, podremos quedar y citarnos con otras personas o responsabilidades con mucha más seguridad y sin la presión de quedarnos sin tiempo para otras cosas importantes.

Trabajo y vida

Sé flexible

Una vez claras todas nuestras responsabilidades y planes para nuestra vida, todo dará una vuelta de ciento ochenta grados… una vez más. Y es que es importante saber que, es muy probable, que los planes cambien a lo largo de los días y que pueden surgir imprevistos que trastoquen de forma completa nuestra agenda inicialmente confeccionada.

Para no llevarnos decepciones, podría ser de gran efectividad poder dejar cierto espacio temporal entre plan y plan, entre todas esas actividades que queremos realizar durante la semana. Una gran decepción que nos llevamos a menudo es cuando se nos acumulan las cosas y, al final, dejamos algo por hacer, simplemente, porque no tenemos tiempo para todo.

Para evitarlo, es mejor planear los días de forma mucho más flexible y sin la obligación moral de tener que realizar todas y cada una de las cosas que nos apetezcan. Hoy en día es muy difícil tener tiempo para todo, por lo que nos evitaremos disgustos mayores si evitamos, desde un inicio, que se nos solapen nuestras obligaciones.

Tiempo-y-vida

Conoce tus límites

Al final, uno debe conocer hasta donde puede llegar, hasta qué punto es capaz de compaginar todo aquello que rodea su vida. Manejar unos horarios concretos, marcarse ciertos espacios para poder llegar a todo… todos esos consejos pueden ser realmente eficaces para intentar equilibrar nuestra vida laboral con la vida social… pero no siempre es posible.

Hay personas que acaban realmente estresadas por no parar durante todo el día, por estar pendiente de cien cosas a la vez y no poder llegar a todo. Conocernos, ya no tanto en cuanto a horarios, sino en cuanto a nuestra energía y capacidad física, también es importante en los tiempos que vivimos.

También es importante saber si lo que estamos haciendo en nuestro día a día es importante para nuestra persona, si aquellas labores que realizamos nos llenan y nos hacen más llevaderas las semanas. Evidentemente, no es simple dejar un trabajo porque no nos guste o no nos llene, pero puede ser un buen punto del que partir si queremos dar un cambio en nuestra vida.

Porque, realmente, si conseguimos equilibrar la vida laboral con la social conseguiremos un bienestar realmente favorable para nuestro día a día. Seremos conscientes de todo aquello que nos rodea y no nos veremos excluidos de ciertos círculos sociales que, sin nosotros, pueden seguir funcionando de igual forma.

Conocer nuestros horarios, manejarlos con inteligencia y ser conscientes de nuestra energía es importante en los tiempos que vivimos. Porque llegar a todo es posible, siempre y cuando no nos auto-exijamos más de la cuenta; en ese caso, quizás será mejor replantearse nuestras labores diarias.

¿Qué puede aportar el yoga a nuestra vida?

¿Qué puede aportar el yoga a nuestra vida?

El yoga se ha convertido, con el tiempo, en uno de lo métodos de gimnasia más populares para conservar la forma física y, de paso, la paz interior. Y es que son muchas las personas que usan este popular método indio para encontrarse a sí mismas a través del deporte.

yoga beneficios

Los beneficios de esta práctica son muchos, tantos que hacen que el yoga se erija como uno de los ejercicios físicos más completos de cuantos podamos practicar. Además, sus características permiten que pueda ser practicado en espacios no exclusivamente dedicados al deporte, desde un domicilio particular hasta una oficina.

La ciencia ha investigado exhaustivamente esta práctica y ha demostrado que es una de las mejores técnicas para liberar el estrés del día a día. Las figuras mediáticas han acabado por elevar la figura del yoga hasta el panorama más comercial, pues su imagen es realmente atractiva para los ojos del gran público. ¿Quieres descubrir como mejorar tu salud con el yoga?

Una práctica al alcance de todos

Como bien decíamos, el yoga es una práctica física que permite su realización en espacios reducidos que no tienen porque estar específicamente diseñados para el deporte. Eso significa que podemos realizar una sesión de yoga de forma realmente cómoda y sin la incomodidad de otras prácticas deportivas algo más exigentes.

Nacida en la Índia, el yoga es una práctica deportiva que significa meditación en el budismo, hinduismo y jainismo. En sus orígenes, otorgaba al yogui una unión del alma individual con la divinidad, una forma de expresar que somos seres espirituales y no tanto materiales. Además, su realización comportaba beneficios físicos y mentales ya destacables desde el inicio de su práctica hace más de 35 siglos, según algunos estudios arqueológicos indican.

Muy ligado a la tradición oriental, el yoga llegó a occidente de la mano de las nuevas culturas que emigraban hacia nuevas tierras. Así pues, esta práctica llegó a territorios como Europa o América, que adoptaron su realización como una vía de escape al estrés y las situaciones límites que se viven día a día en la cultura contemporánea.

Al final, el yoga consiste en una sucesión de posturas corporales diseñadas para lograr una conexión del cuerpo humano con el más allá. Las asanas, tal y como se denominan estas posturas, comportan también serenidad física y mental; el objetivo, intentar permanecer en una posición determinada sin sentir ningún tipo de dolor. Contrariamente, los expertos aseguran que se puede llegar a un estado de plenitud mental y física a través de la práctica de yoga.

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Beneficios físicos

La ciencia se ha encargado de investigar cuales son estos supuestos beneficios físicos que comporta la realización del yoga, puesto que, en un inicio, su práctica solamente estaba relacionada con la conexión de lo material con el mundo espiritual.

Así pues, se han llegado a dictaminar ciertos beneficios que el yoga proporciona a nuestro cuerpo, mejoras en nuestro cuerpo que van desde la quema de calorías hasta la flexibilidad de nuestras articulaciones. Según los últimos estudios, una hora de yoga puede comportar una pérdida de más de 500 calorías, así como el alivio de dolores de espalda o de las articulaciones que podamos tener en un momento determinado.

El yoga también puede ayudar a reducir las inflamaciones a partir de un refuerzo de nuestro sistema inmune, y puede llegar a regular la hipertensión, el colesterol y la coagulación. Mejorará ciertos dolores de espalda, y mejorará nuestra flexibilidad y resistencia como si estuviéramos realizando ejercicios mucho más exigentes para nuestro cuerpo.

Nuestra respiración mejorará, y nos sentiremos mucho más saludables con un cuerpo mucho más activo y ligero. Y es que no hace falta cansarse durante horas en el gimnasio para regular nuestro cuerpo o articulaciones: basta con una práctica controlada de yoga para poder cumplir todos los objetivos que tengamos por delante.

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Elimina el estrés

Más allá de lo físico o lo espiritual, es evidente que el yoga ha servido y servirá para que nuestros cuerpos se relajen después de duras jornadas laborales o tras mucho pensamiento negativo. Y es que el yoga es una vía de escape casi instantánea de los problemas que nos acechan en nuestras vidas, una manera de aislarnos del mundo y conseguir una paz interior realmente efectiva.

Uno de los beneficios mentales más claros que nos aporta el yoga es su capacidad para mantenernos positivos y animados, con ganas de sobrellevar nuestras responsabilidades y concentrados para realizar nuestras tareas de la mejor forma posible. Su práctica nos ayudará a descansar, hecho que reducirá el estrés de estos días, donde el sueño predomina en las primeras horas de cualquier oficina.

Además de todo lo visto anteriormente, tanto en el aspecto mental como en el físico, podemos observar como el yoga ayuda a construir núcleos sociales y una sensación de pertinencia de grupo si se practica con otras personas tan apasionadas como nosotros. Déjate llevar por sus beneficios y quédate por lo agradable de su propuesta. El yoga puede entrar en tu vida y ser uno más en este viaje que es la existencia.

¡Mejora tu capacidad intelectual jugando a videojuegos!

¡Mejora tu capacidad intelectual jugando a videojuegos!

A menudo nos preguntamos si lo que realizamos en nuestro día a día afecta positivamente a nuestras capacidades cerebrales. En una época donde nos pasamos horas y horas frente a las pantallas, el debate sobre la adicción se plantea una y otra vez con, como no podía ser de otra forma, los videojuegos en el centro de la discusión.

Videojuegos intelecto

Hoy en día, los videojuegos han dejado de ser un tipo de entretenimiento para un círculo determinado de consumidores. Personas que siempre habían estado alejadas de este tipo de cultura consumen ahora videojuegos en móviles, tablets o incluso en consolas portátiles.

Los géneros de videojuegos han evolucionado hasta el punto que existen propuestas para casi cualquier tipo de público, planteamientos de mundos virtuales que no tienen porqué estar estrictamente relacionados con la violencia, por ejemplo, tantas veces relacionada con lo negativo de la plataforma.

¿Hasta qué punto afectan los videojuegos a nuestros procesos cognitivos? ¿Es verdad que los llamados gamers son más inteligentes que el resto de personas? Los videojuegos siempre han sido un medio problemático y, muchas veces, con muy mala prensa. Ahora se empieza a mostrar el lado luminoso de las cosas.

Los videojuegos como cultura de masas

Los videojuegos son una de las fuentes de ocio más importantes de la última década, una industria que ha subido como la espuma y que, ahora, ocupa un espacio privilegiado en la industria cultural. Videojuegos tan dispares como Grand Theft Auto o Candy Crush son consumidos diariamente, mostrando las diferentes facetas que esta industria puede aportar.

La industria del videojuego factura hoy en día alrededor de 1.000 millones de dólares al año, lo que significa casi el doble que la industria del cine. Lo más importante es que el consumo no deja de crecer al pasar los años y que el público potencial es cada vez mayor. Mientras que la piratería ha damnificado gravemente a las industrias de la música o el cine, la industria del videojuego se ha sabido adaptar a los nuevos tiempos, ofreciendo propuestas de forma gratuita e incentivando a los jugadores a pagar por elementos externos al propio juego.

Al igual que con el mundo de los cómics o el anime, los videojuegos han logrado salir de las pantallas y afectar a toda la cultura contemporánea. Hoy en día, se organizan competiciones de videojuegos en grandes pabellones, salones que congregan a miles de aficionados y los más atrevidos se disfrazan de sus héroes favoritos. Ahora, lo que sale en televisión no tiene porqué ser lo más famoso en el imaginario colectivo. Los videojuegos representan mucho más que las historias que vive alguien mientras se encierra en su habitación.

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¿Cómo afectan los videojuegos a nuestro cerebro?

Lo cierto es que la originalidad y la diversidad de propuestas ha ayudado a que el medio se desarrolle de la manera en que lo ha hecho hasta el momento. En una de esas innovaciones, han aparecido los juegos destinados única y específicamente a desarrollar la capacidad intelectual del jugador; pese a ello, podemos observar como no son únicamente esos juegos los que pueden ayudarnos a desarrollar ciertas habilidades cognitivas a partir de su funcionamiento.

Son muchos los científicos que han estudiado la relación entre los videojuegos y nuestro desarrollo cerebral. Y es que la pregunta sobre cómo afectan los juegos a nuestras actividades diarias es algo que preocupa mucho en el mundo actual, sobretodo a los padres de hijos que empiezan a adentrarse en este tipo de ocio.

Entre otros beneficios, como la pertenencia a grupos sociales, jugar a videojuegos aumenta la materia gris de nuestro cerebro, así como diversas habilidades relacionadas con nuestra capacidad de reacción o la comprensión de nuestro entorno. También se ha demostrado que jugar de forma regular puede disminuir las posibilidades de padecer demencia.

Pese a que los videojuegos se han relacionado con conductas violentas o antisociales, lo cierto es que muchos estudios dictaminan que los jugadores que reaccionaban de esta manera ya tenían algunas deficiencias mentales que les inducían a comportarse de esa manera. Y es que la gran mayoría de aficionados a videojuegos no traslada su conducta en los mundos virtuales a la vida real; al contrario, las habilidades de comprensión y superación que se proponen en los juegos pueden llegar a servir para resolver problemas que se nos pueden llegar a plantear en nuestro día a día.

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La diferencia entre la realidad y lo virtual

Los videojuegos son una alternativa más de ocio, un tipo de entretenimiento que, como cualquier otro tipo de pasatiempo, puede tener consecuencias negativas para nuestra actividad diaria. Sin ningún tipo de duda, la adicción sería una de las principales problemáticas producidas por los videojuegos en los últimos tiempos.

Es evidente que existen casos donde la sobre exposición a videojuegos ha causado daños intelectuales y sociales verdaderamente graves, donde la percepción de la realidad se ha visto diluida y la persona se ha visto aislada en su propio mundo. Sin embrago, también es de recibo recordar que ese tipo de adicciones también aparecen en otros tipos de ocio que poco o nada puede tener que ver con los videojuegos.

¿Qué diferencia una persona que se pasa 8 horas leyendo con la persona que se pasa 8 horas jugando al ordenador? Ambos casos pueden ser perjudiciales, por lo que no es bueno generalizar y formar opiniones en base a casos aislados que no conocemos en profundidad. A menudo, juzgamos a una persona que se siente deprimida cuando no está jugando a su juego favorito. ¿Significa eso que el individuo no es capaz de desenvolverse de forma natural en el mundo real?

Es muy probable que esa persona tenga problemas sociales que le impidan disfrutar de su vida, que tenga conflictos en alguno de sus ámbitos vitales y que necesite de ayuda para resolver algunos de sus conflictos internos. Recordemos, los videojuegos con una fuente importante de diversión e inspiración, que incluso comporta beneficios intelectuales y que nos ayuda en aspectos tan importantes de nuestra formación emocional como la empatía.

¿Cómo gestiono mis ahorros estas navidades?

¿Cómo gestiono mis ahorros estas navidades?

Ahorrar puede ser un verdadero quebradero de cabeza, uno de esos objetivos planteados a lo largo del año que, al final, termina por desaparecer por las dificultades que se nos presentan al transcurso de los meses. Y es que, al final, gastamos en muchísimas cosas y en muchísimas áreas de consumo diferentes; realizar un seguimiento de todo ello puede ser realmente difícil para un consumidor estándar.

Gasto y ahorro

Navidades, por ejemplo, es una época donde el gasto en los hogares se dispara hasta límites insospechados. Para llegar a esas temidas fechas en las mejores condiciones económicas posibles, debemos aprender a gestionar nuestro dinero de la mejor forma posible. En este sentido, lo ideal seria poder hacer una planificación económica a largo plazo, que nos permitiera afrontar esta época con cierta previsión y con la convicción de que, pese a los contratiempos, podremos llegar a salir ilesos de una de esas etapas del año donde nuestros bolsillos sufren más.

Las posibilidades para el ahorro, sin embargo, son muchas y muy amplias, una cantidad ingente de propuestas que pueden llegar a ayudarnos para llegar a final de mes con la soga un poco menos apretada al cuello. Piensa en todo aquello que sucede en el interior de tu casa, en lo que gastas cuando estás por la calle; sobretodo, en todo lo que podrías evitar gastar durante cada uno de tus días. Los caprichos son necesarios, puesto que nos comportan pequeñas satisfacciones de lo más placenteras, pero debemos enfocar nuestros gastos a lo estrictamente necesario para, entonces, tener ese deseado colchón económico que tanto deseamos.

A continuación, os detallaremos algunos consejos para poder ahorrar lo máximo posible durante los meses que vienen. En esta lista, observaremos todos los puntos donde el dinero no es del todo necesario y donde podemos poner especial énfasis en ciertas situaciones donde, sin embargo, gastamos por encima de nuestras posibilidades. Al final, como todo, la decisión es solamente nuestra.

Consejos para el ahorro en casa

Nuestras casas son unidades económicas que gastan mucho dinero mes tras mes. Desde la electricidad hasta el agua, pasando por el Internet, es importante saber cuales son las cantidades que vamos gastando para tener claro donde podemos recortar algo de gasto. Dejar los stand-by de los electrodomésticos encendidos puede suponer un gasto aproximado de 120 euros al año, y los aires acondicionados y la calefacción suponen también uno de los mayores gastos de la casa.

Sumado a todos estos conceptos, tenemos que tener en cuenta esos pequeños o grandes caprichos que nos vamos a dar, sobretodo, durante las Navidades. Si tenemos hijos, es útil saber qué es lo que realmente utilizaran de entre todos sus regalos; para las personas adultas, intentar hacer una planificación de todos los posibles gastos para no sobrepasar los límites razonables que nos permiten nuestros ahorros.

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Gastar menos en la calle

Cuando salimos a hacer la compra debemos tener en cuenta muchos factores que pueden hacer que nuestro desembolso sea mucho mayor al deseado. Para empezar, debemos saber qué es lo que queremos comprar en el supermercado, teniendo claro que debemos comparar precios y que, si podemos o queremos, podemos optar por productos de marca blanca que reduzcan considerablemente nuestros gastos.

Ir a comprar después de comer es uno de los factores fundamentales para realizar buenas adquisiciones en el supermercado, puesto que no nos dejaremos llevar por los caprichos y seremos capaces de seleccionar nuestros productos con mucha más coherencia. Además, podemos tener en consideración que hay cierto tipo de alimentos más caros que otros. A parte de ser más beneficiosos para nuestra salud, los vegetales son mucho más baratos que la carne roja o el pescado; el agua, por ejemplo, nos permitirá ahorrar bastante dinero si no la sustituimos por refrescos o bebidas alcohólicas.

Así mismo, otro de los puntos importantes en nuestro gasto diario son las comidas fuera de casa. Comprar un café o un picoteo para el desayuno comporta un gasto importante que se va acumulando a lo largo de las semanas. ¿Por qué no optar por una comida preparada en casa? Nuestras costumbres y horarios de trabajo no siempre nos permiten el tiempo necesario para optar por una comida de este tipo, pero sin duda esta será una de las formas más efectivas para llegar a fin de mes con los bolsillos algo más llenos.

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Establece tus propias metas

Lo más importante, al final, es tener muy claro en todo momento qué es lo que queremos ahorrar y hasta qué punto estamos dispuestos a llegar. De nada sirven todas estas consideraciones si somos incapaces de ahorrar en muchos de los puntos anteriormente expuestos. Hay que ser realista y tomar las decisiones adecuadas, saber nuestros límites y conocer cuales son las necesidades a las que nos enfrontamos día tras día.

Para ello, lo mejor será establecer una meta de ahorro en nuestro presupuesto mensual o anual. Así, sabremos al instante si todas esas consideraciones que hemos ido haciendo han servido y si, finalmente, hemos logrado ahorrar esos preciados euros que tanto nos ayudaran en un futuro no muy lejano.

Si logramos nuestro objetivo, conseguiremos un dinero que nos vendrá magníficamente bien tanto para estas próximas Navidades como para cualquier gasto futuro que tengamos que afrontar. La tranquilidad con la que veremos nuestra cuenta nos permitirá poder disfrutar de nuestro dinero sin la presión tan característica de estos próximos meses. Pese a ello, recuerda: nunca es mal momento para ahorrar y para pensar en todo aquello que nos puede ayudar en el futuro. El dinero vuela, más en los tiempos que corren, por lo que es muy importante que tengamos presentes todos estos consejos durante tanto tiempo como podamos.

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