¿Alguna vez te has preguntado cuanto pesa la sombra?

 

Probablemente el título de este post os parezca de lo más extraño, lo más seguro es que ni supieseis que nuestro perfil oscuro se pudiera medir, algunos estaréis en plan ¿pero cómo va a tener peso una sombra? si simplemente delimita un lugar al que no llegó la luz, pues bien, todo tiene una explicación.

Como dijo Michael Stevens, la luz es energía pero también posee masa (fotones), lo cual le permite empujar objetos sobre los que cae. Los fotones que componen la luz tienen cierta energía con la que colisionan a veces con otras partículas subatómicas, por lo que pueden ejercer una ligerísima presión sobre objetos de cualquier tamaño. Debido al empuje que ejerce la luz sobre cualquier objeto, el peso de la sombra, a la inversa es proporcionalmente el mismo a las áreas cubiertas por la luz del Sol, hablamos de un empuje de 0.000000001 libras, la mitad de la mil millonésima parte de un kilogram, de hecho Stevens hacía referencia a esta teoría diciendo que la ciudad de Chicago pesaba 140kg más durante el día que por la noche.

La luz es energía, y la energía tiene un peso, por lo tanto cuando la luz interactúa con un objeto cualquiera, lo hace más pesado

 

 

Aunque parezca que nos hayamos tomado algo, si lo piensas, pese a ser complejo y retorcido tiene más sentido de lo que parece. Cuando se produce una sombra, se requiere luz, un objeto opaco, ademas de una superficie donde proyectarla, por otro lado, la luz tiene la capacidad de empujar gracias a un fenómeno que se denomina “presión de radiación”, presión ejercida sobre cualquier superficie expuesta a la radiación electromagnética, lo que hace que, a pesar de ser muy pequeña, la luz que ejerce el Sol exista y pueda medirse. De hecho, este efecto puede verse claramente cuando la luz solar impulsa la cola de los cometas.

Sabiendo esto, podemos afirmar que si estamos parados frente al Sol, la sombra, aunque sea insignificante, tiene un peso menor que si estuviera en un lugar iluminado. Si algo interrumpe la luz, se crea una sombra, lo que hace que el objeto sobre el que han incidido esos fotones pese menos de lo que debería pesar si le tocara la luz. Así que en definitiva, somos “menos gordos” si nos pesamos en la báscula del baño con la luz encendida que con la luz apagada.

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