Nos acercamos irremediablemente a fin de año y los planes empiezan a surgir como si fueran copos de nieve en pleno invierno. Cada uno tiene sus manías y sus costumbres, esos momentos que se repiten año tras año sin que lleguen a aburrir en ningún momento: quedar en casa de los familiares o los amigos, comer las 12 uvas, salir de fiesta hasta altas horas de la noche…

Fin de año

Pese a ello, la antelación con la que solemos poner en marcha nuestros planes pueden hacer que nuestra Nochevieja deseada no llegue a producirse como tal: ¿dónde quedaron esos planes en una casa rural o esa escapada para pasar el fin de año en el extranjero? La mala planificación o la falta de nuevas ideas puede jugarnos una mala pasada. Porque, a veces, nos apetece innovar y hacer cosas que nunca antes habíamos hecho; para otros, desde luego, el fin de año es un mantra casi inamovible.

Sea como fuera, existen miles de maneras de disfrutar del fin de año, sea en casa, en las calles o en algún local de tu población. Los planes, normalmente, siguen unas pautas realmente marcadas, independientemente de quien los realice. Quedar con los seres queridos, las campanadas y algo de fiesta, que nunca viene mal. ¿Pero que hay del resto de personas en el mundo? ¿Siguen nuestros mismos patrones? Quizás algunas ideas pueden venirnos bien para salir de nuestras rutinas de fin de año…

Nuestra tradición

En la gran mayoría de culturas del mundo, el fin de año supone la oportunidad perfecta para alejar los males y asegurar un buen inicio y transcurso de año nuevo. Las tradiciones establecidas desde hace años marcan las actitudes y costumbres de cada uno de los habitantes de cada país, personas que siguen esas pautas marcadas para el transcurso de un inmejorable año nuevo.

En España tenemos más que interiorizada la tradición de las doce uvas: una por campanada y suerte asegurada para el resto del año. Pese a que son muchos y muchas los que han cambiado el alimento para que la costumbre sea algo más fácil de digerir, las uvas siguen siendo el plato estrella en ese momento en que los cuartos empiezan a caer y nos preparamos para lo que está por venir.

Sin embargo, hay países que tienen tradiciones totalmente distintas y que viven esa noche de una forma muy diferente a la que nosotros estamos acostumbrados. Las uvas se convierten en vajillas y la fiesta en un ritual de limpieza. Pasemos a verlo.

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El fin de año en el resto del mundo

Y es que no somos los únicos en el mundo que celebramos el fin de año; por supuesto, nuestra manera de celebrarlo no podía ser la única. En Italia, por ejemplo, celebran el 31 de diciembre comiendo lentejas, símbolo de riqueza y prosperidad. En Inglaterra, por su parte, prefieren mantener una tradición estrechamente relacionada con su sempiterna puntualidad: llegar los primeros a las casas de los allegados para brindarles un regalo y buena suerte para el resto del año.

Otros países prefieren costumbres algo más alocados, como en Dinamarca, donde la tradición marca que se tienen que romper las antiguas vajillas para simbolizar el nacimiento del nuevo año. En Hungría, por su parte, queman figuras para desvanecer la mala suerte y asegurar la prosperidad en el año que recientemente empieza. En Austria son algo más comedidos, puesto que solamente queman incienso.

Si nos movemos hasta oriente, vemos como las tradiciones cambian y la manera de ser de esas personas dictamina los procedimientos de cara al fin de año. En Japón, por ejemplo, se tocan hasta un total de 108 campanadas, que simbolizan los 108 pecados que un ser humano tiene en su mente a lo largo del año. En la China, las familias se dedican a limpiar sus casas para recibir el nuevo año en las mejores condiciones posibles, mientras que en las Filipinas se visten de lunares para dar cierre al año.

En América, es imprescindible tener en cuenta la famosa congregación en Times Square, en Nueva York. Su tradición, besarse tras la doceava campanada. Si nos vamos a Sudamérica, vemos como la mayoría de habitantes celebran la entrada del nuevo año en la playa, con petardos y mucho fuego, una manera de cerrar el año de una forma totalmente distinta a la que concebimos en Europa.

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Una noche mágica

El fin de año, al final, es una tradición que se extiende alrededor del globo. Se celebre el 31 de diciembre o no, significa el final de una etapa y el inicio de otra. Con algunas ideas nuevas, podemos hacer que nuestras experiencias tomen un giro de ciento ochenta grados y se transformen en algo totalmente nuevo que nunca antes habíamos vivido.

De todos modos, es evidente que la tradición está arraigada a nuestras carnes y será muy difícil convencer a algunos para que cambien sus costumbres más antiguas. Sentarse en el salón con los conocidos y celebrar el fin de año, sin duda alguna, es algo que esperamos con ansias cada vez que entramos en el mes de diciembre.

Es por ello que no nos queda otra que desearos un feliz fin de año y un prospero año nuevo, sea cual sea la manera como lo celebréis y sean cuales sean vuestras costumbres. El objetivo, en definitiva, es encarar el nuevo año de la mejor forma posible. ¡Feliz 2019!

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