El 30 de mayo de 1431, Juana de Arco moría en la hoguera tras ser acusada de hereje, apóstata e idólatra. Desde pequeña, su vida se llenó de episodios propios de cualquier novela de ficción. Y sin embargo, Juana de Arco es una de las mujeres más influyentes de nuestra historia.

 

juana_de_arcoJuana de Arco (1412-1431) reconoció haber recibido la aparición del arcángel Miguel, que protegía el reino de Francia. Fue cuando ella tan sólo era una adolescente y vivía en la campiña de Domrémy,  junto a su familia.  Paralelamente, admitió haber escuchado las voces de santa Catalina de Alejandría y de Santa Margarita. Estos episodios y el carácter de Juana de Arco, convulso y activo, fueron sólo el inicio de una breve pero intensa biografía. Si algo tenía claro Juana de Arco era que debía unirse al ejército del rey de Francia y recuperar los territorios que habían sido conquistados por los ingleses en la guerra de los Cien Años.

Convencida de su papel en esta misión, viajó para unirse a las tropas del príncipe Delfín, más tarde el rey de Francia Carlos VII. La joven doncella, ataviada con ropas masculinas, y siguiendo las voces que había escuchado, convenció al futuro rey de que ella era la enviada para ayudarle a salvar Francia. En un primer momento no fue aceptada en el ejército. Sin embargo, la situación francesa se debilitaba y finalmente fue aceptada para dirigir el mando de un ejército de cinco mil hombres. Juana de Arco logró derrotar a los ingleses y levantar el cerco de Orleans, el 8 de mayo de 1429.

Para Juana de Arco su único fin era la salvación de Francia. Así, vivió una época intensa de esplendor siendo considerada como una auténtica heroína. Tras muchas victorias promovió la coronación del príncipe como Carlos VII de Francia. Viendo que había cumplido su misión, Juana  pidió volver a casa. Sin embargo, los franceses le pidieron que se quedara para continuar enfrente de las operaciones. 

juana de arco portada

Juana de Arco quiso encabezar una de las campañas militares decisivas: la reconquista de París, la capital que estaba en poder del enemigo. A pesar de que el rey se opuso a ello, la doncella d’Orleans no dudó en coger las riendas de esta operación. Aquel fue el último episodio que Juana de Arco protagonizó y que, a su vez, supuso un auténtico fracaso. Los franceses la abandonaron, le retiraron las tropas y la entregaron al ejército inglés.

Tras catorce meses de interrogatorios, Juana de Arco fue acusada en un primer momento de herejía, brujería e incluso de vestir ropa masculina. Sin embargo, arrepentida de sus errores, pidió perdón y la sentencia se convirtió en cadena perpetua. Pero, ¿fue realmente honesto aquel arrepentimiento? A su llegada a la nueva prisión, Juana de Arco reincidió vistiendo prendas masculinas y reafirmando sus revelaciones. Esta vez, la sentencia la condenó a la hoguera.

La heroína francesa fue quemada viva el 30 de mayo de 1431, en la plaza del Mercado Viejo de Ruán, en Francia. Veinticinco años después de su muerte, la Iglesia la declaró inocente. Y ya en el siglo XXI, el papa Benedicto XV  la canonizó.

Su corta vida no fue un impedimento para conocer el éxito y la derrota. Juana de Arco se sintió arropada y abandonada pero no dejó de creer en su misión que no era otra que la salvación de Francia.

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