Ha pasado mucho tiempo desde que el ser humano dejó reflejadas teorías que después de muchos siglos solo serían escuchadas y visualizadas por unos pocos; la existencia de ciertos campos energéticos invisibles e inherentes a la espécie humana y a los seres vivos de la natura que hoy por hoy podemos ver gracias a la tecnología.

 

¿Cuál es el orígen del descubrimiento de estos campos energéticos?

 

Todo empezó en 1938, cuando se encontraron unos hallazgos sorprendentes en el noroeste de Australia, allí  se encontraron pinturas rupestres en las que aparecen figuras antropomórficas estimadas en 17000 años que al parecer procedían de unos aborígenes llamados “Wandjinas”, unas entidades descendidas a la Tierra en tiempos remotos. En estas pinturas, alrededor de muchas de sus cabezas aparecían pintados una serie de halos, parecidos a los que llevaban los Dioses y los Santos para expresar de alguna manera una naturaleza diferente y superior. Este halo lo apreciamos hoy día en cientos de mosaicos y pinturas hechas a lo largo de la historia y en diferentes partes del mundo como muestra de distinción respecto las demás personas, como si formaran parte de otro planeta o como si tuvieran características especiales que los diferenciaban de los demás, con el tiempo, a este halo se le llamó aureola, del latín dorada.

 

¿Cómo se miden las energías que emanan de nuestro cuerpo?

 

Poco a poco, el ser humano ha ido descubriendo que sus sentidos sensoriales son limitados y por tanto solo captan una fracción de todo lo que es real, tenemos restricciones en con el olfato y el oído, por otro lado, nuestra visión siempre ha sido víctima de detectar una mínima parte de la luminosidad, de ver las cosas microscópicas y del espectro electromagnético. No fue hasta 1930 cuando el inventor ruso Semyon Kirlian, se dio cuenta que mediante la estimulación de un sujeto con un impulso eléctrico corto, se obtiene un estallido de luz o fotones y electrones en torno a la persona. Desde ese momento, Kirlian lograría fotografiar campos energéticos en organismos vivos mediante medios mecánicos (efecto Kirlian), una técnica basada en descargas eléctricas de alta frecuencia que muestran los organismos cuando se encuentran envueltos por una franja luminosa.

Al suceder esto, fueron muchos los que empezaron a creer en el aura, incluso se ha afirmado que las fotografías tomadas con la cámara Kirlian pueden presentar o mostrar las enfermedades en los organismos vivos. Actualmente existe una tecnología llamada Aura-Fotograma que nos muestra fotografías instantáneas a color producidas a través de la transformación de ondas del campo sutil en un espectro visible. El dispositivo en sí, fotografía cada dedo por separado (cada uno es responsable de las diferentes partes del cuerpo), y se alimenta de la información en una computadora para interpretarlo. La luz visible de cada color tiene su propia longitud de onda que se puede medir mediante sensores sensibles que transforman las vibraciones de nuestro cuerpo en ondas de color que se plasman através de la cámara sobre la película. Colores ligados a los famosos centros de energía conocidos como chacras y son siete colores básicos; rojo, naranja, amarillo, verde, azul, violeta y blanco.

 

Aura

 

¿Qué significado esconde cada color de nuestra Aura?

 

El rojo nos indica que existe una energía activa y dinámica dentro de esa persona. Quienes tienen mucho color rojo suelen ser personas apasionadas cargadas de emociones y con una fuerte voluntad ante los retos, les gusta la lucha y el desafío. Un rojo claro se ciñe más en todo lo relacionado al erotismo y a la energía amorosa sexual. Por lo contrario, un rojo oscuro podría indicar energías acumuladas de furia y cólera.

El naranja representa la capacidad creativa y realización personal en todo su esplendor. Las personas con un aura naranja saborean la alegría de vivir y el placer de descubrir. Un naranja claro significa alegría mientras que un naranja oscuro indica celos, tendencia a competir, esfuerzo excesivo, codicia y a veces, consumo de medicamentos.

El amarillo está en relación con la meditación y el entendimiento en sentido mental. Un amarillo significa un gran corazón y una fuerte personalidad. Por otro lado, el amarillo turbio significa control, fatiga y egoísmo, en cambio, un amarillo gris puede ocultar en sí astucia y picardía.

El verde significa serenidad y franqueza. El verde claro nos indica predisposición en abrirse hacia lo nuevo pero el verde turquesa está relacionado con las facultades curativas. Verde profundo indica inmovilidad, estabilidad y tendencia al consumo y el verde oscuro comportamiento de provecho.

El azul se refiere al aspecto espiritual de nuestra existencia, nuestra tranquilidad interior, amor al prójimo. Un azul claro significa satisfacción, paciencia y confianza en el guía divina. Un azul intenso es símbolo de sabiduría interna.

El violeta snos indica que hay cambio espiritual, disposición de percibir, sensibilidad e intuición en la persona. Violeta claro y puro indica amor desinteresado mezclado con resignación. Un violeta suave nos habla de amor, de lo no materialista y de la búsqueda de soluciones mágico-místicas. Por otro lado, un violeta rojizo indica amor al prójimo.

El blanco es cola máxima vibración, refleja y por eso tiene la facultad de actuar como una capa protectora. Los colores sobrepuestos sobre el blanco indican un incremento de la energía propia.

Actualmente el Dr. Konstantin Korotkov, un científico ruso, intenta demostrar que a la gente puede cambiar el mundo simplemente utilizando su propia energía.

“Estamos desarrollando la idea de que nuestra conciencia es parte del mundo material y que, con nuestra conciencia que pueden influir directamente en nuestro mundo”, dijo el r. Konstantin Korotkov, profesor de física en San Petersburgo, Universidad Técnica del Estado.

Para salvar nuestra comprensión del mundo invisible de la energía, los experimentos científicos se están llevando a cabo utilizando una técnica llamada bioelectrophotography.

El principio básico que sigue esta teoría es que nuestra energía personal puede cambiar la estructura del mundo que nos rodea, pese a ser visto por muchos con escepticismo, en el ámbito de bioelectrophotogrpahy se sigue trabajando para encontrar una prueba científica que respalde la teoría, ¿vosotros que opináis, creeís que se es capaz de cambiar el mundo y la percepción que tenemos frente a él mediante nuestras energías?

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